09 septiembre 2007

Filias ocultas

Si algo tenía con Luciano Pavarotti era un filia oculta. Me impactó su muerte esta semana.

Ya sé que cuando alguien muere todo son buenas palabras hacia él. Pero Pavarotti me caía bien. Especialmente, porque era un hombre hecho a sí mismo, que aprendió a cantar ópera sin tener ningún conocimiento musical. Su humanidad sólo era comparable a su talla de cintura. Sus habilidades interpretativas hacían que fuera un gigante en el escenario. Y trató de llevar un género musical que no era muy popular a todo el mundo.

Me quedo con las palabras de Bono en U2.com (traduzco libremente):
Algunos pueden cantar ópera, Luciano Pavarotti era una ópera.

Nadie podía habitar esas acrobáticas melodías y palabras como él. Él vivió las canciones, su ópera era un gran puré de alegría y tristeza; surrealista y poco sofisticado al mismo tiempo; un gran volcán de un hombre que cantó fuego pero que desbordo amor durante su vida en toda su complejidad, un gran y generoso amigo.
¡Ciao Luciano! Te echaremos de menos.

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1 comentario:

Telémaco dijo...

Hemos perdido al más grande... en más de un sentido.